Manual para ser niño, Gabriel García Márquez

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Aspiro a que estas reflexiones sean un manual para que los niños se atrevan a defenderse de los adultos en el aprendizaje de las artes y las letras. No tienen una base científica sino emocional o sentimental, si se quiere, y se fundan en una premisa improbable: si a un niño se le pone frente a una serie de juguetes diversos, terminará por quedarse con uno que le guste más.

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¿Todo cuento es un cuento chino?, Gabriel García Márquez

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Escribir una novela es pegar ladrillos. Escribir un cuento es vaciar en concreto. No sé de quién es esa frase certera. La he escuchado y repetido desde hace tanto tiempo sin que nadie la reclame, que a lo mejor termino creyendo que es mía

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Sobre la gramática: Entrevista a Gabriel García Márquez

Concedida a Joaquín Estefanía.

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El escritor Gabriel García Márquez considera «natural» la reacción de los gramáticos, lingüistas y académicos a su discurso de Zacatecas (Botella al mar para el dios de las palabras, EL PAÍS del pasado martes 8 de abril):

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Una botella al mar para el dios de las palabras, Gabriel García Márquez

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A mis doce años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: ¡Cuidado! El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: ¿Ya vio lo que es el poder de la palabra?

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Discurso de aceptación del Premio Nobel, La soledad de América Latina (1982), Gabriel García Márquez

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William Faulkner: Discurso de aceptación del Premio Nobel

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Creo que este honor no se confiere a mi persona sino a mi obra, la obra de toda una vida en la agonía y vicisitudes del espíritu humano, no por gloria ni en absoluto por lucro sino por crear de los elementos del espíritu humano algo que no existía.

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Entrevista a William Faulkner

Entrevista a William Faulkner

—¿Existe alguna fórmula que sea posible seguir para ser un buen novelista?

—99% de talento… 99% de disciplina… 99% de trabajo. El novelista nunca debe sentirse satisfecho con lo que hace. Lo que se hace nunca es tan bueno como podría ser. Siempre hay que soñar y apuntar más alto de lo que uno puede apuntar.

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Guía definitiva sobre la unidad de Efecto, con Edgar Allan Poe

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Empezaremos las clases, si puedo llamarlo así, teniendo como maestro invitado al señor Edgar Allan Poe. Quien no conozca al distinguido señor Poe, le doy permiso para que se ausente del aula, se acerque a una librería y consiga algunos de sus libros. En su defecto, con la lectura del El Corazón Delator, El gato negro y El cuervo, tienen permitido continuar esta clase. Porque de lo contrario no la entenderían. Así como los ensayos Filosofía de la Composición y Hawthorne.

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Hawthorne, Edgar Allan Poe

Poe y Hawthorne

La reputación del autor de Twice-Told Tale (“Cuentos contados otra vez”) ha estado limitada hasta hace muy poco a los círculos literarios; quizá no me equivoqué al citarlo como el ejemplo Par excellence, en nuestro país, del hombre de genio a quien se admira privadamente y a quien el público en general desconoce.

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El Corazón Delator, Edgar Allan Poe

Corazón Delator, Edgar Allan Poe

¡Es verdad! Soy nervioso, terriblemente nervioso. Siempre lo he sido y lo soy, pero, ¿podría decirse que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, no los había destruido ni apagado. Sobre todo, tenía el sentido del oído agudo. Oía todo sobre el cielo y la tierra. Oía muchas cosas del infierno. Entonces, ¿cómo voy a estar loco? Escuchen y observen con qué tranquilidad, con qué cordura puedo contarles toda la historia.

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