Guía básica de Worldbuilding

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Worldbuilding o creación de mundos, es una de las características principales de la Literatura de Fantasía: el entramado de reglas, condiciones, mecánicas y situaciones bajo los cuales deben vivir los personajes. Es el diseño del escenario en el cual se desarrolla la historia.

Siendo la Fantasía un punto de atracción a los lectores por sí solo, la construcción del mundo tiene un papel preponderante en el diseño de la narración como desencadenante del conflicto o factor determinante en el trasfondo de los personajes.

Por ello, el Worldbuilding pasa por más que plantear un mapa improvisado y plagarlo de rasgos reciclados de otros mundos fantásticos. Así que ahora nos tomaremos un momento para explorar los basamentos de la construcción de un mundo fantásticos.

Y como añadido personal, aparte de los nombres (soy fatal para darle nombre a las cosas), me encanta hacer worldbuilding. Razón por la que me encanta este tema.

Escala del wordlbuilding

En las clases de escritura de Brandon Sanderson (razón por la cual estoy leyendo Elantris, y me está encantando), habla del efecto iceberg: mostrar un pequeña parte del mundo fantástico que estás construyendo en una novela pero dejando semillas en el texto para que se pueda intuir su escala.

Con esto te aseguras de no saturar a los lectores con información que la mayoría de las veces puede resultarle irrelevante (en un drama familiar creo que los conflictos geopolíticos tal vez no vengan al caso).

Además, si tratamos de construir un mundo demasiado grande podemos incurrir en el error de diluir la importancia de los personajes principales por exponer demasiados datos o multiplicar el reparto de secundarios.

Es por ello que, no solo en la Fantasía, trata de construir un mundo a escala: lo bastante grande como para que no parezca artificial pero lo suficiente pequeño como para poder controlar los personajes y los mecanismos que creaste.

Star Wars, una de las franquicias más importantes de la historia, en un primer momento giró alrededor de la familia Skywalker, Han Solo, Yoda y Obi Wan Kenobi. Y eso que hablamos de una guerra interplanetaria y de armas de destrucción cósmicas.

Características del mundo

Como en el mundo real, cuando haces worldbuilding hay dos factores preponderantes en su arquitectura: fenómenos naturales y fenómenos humanos.

Los fenómenos naturales son todos aquellos que se han originado directamente por la intervención de lo fantástico sin la intervención ni el control de la influencia humana. Cosas como la geografía, biología, geología y los sistemas meteorológicos que existen en el mundo.

Por su parte, los fenómenos humanos son todos aquellos generados por la intervención humana, ya sea por un proceso de evolución cultural parecido a la que ocurrió en nuestro mundo, así como por la adaptación a las condiciones que los fenómenos naturales les plantearon.

En la historia humana cada cultura ha desarrollado ejércitos, formas de gobierno, lenguajes y costumbres propias, pero la existencia de seres inteligentes como los elfos o la capacidad de domesticar animales como dragones pueden marcar la diferencia en la evolución de una civilización entera.

Con tantos factores tan diferentes por explotar en un mundo de Fantasía, no tardarás en darte cuenta que es imposible desarrollar todos los fenómenos naturales o humanos en una sola novela.

De tal manera que te sugeriría que solo tomaras dos o tres de estos fenómenos y que alrededor de ellos te enfoques en tu narración, aunque hayas estipulado el funcionamiento de muchos otros. De allí la necesidad de escribir como un iceberg.

Consejos básicos para hacer worldbuilding

Una vez expuesto a grandes rasgos los elementos fundamentales de la construcción de un mundo de fantasía, tal vez toca la hora de hablar de algunos consejos básicos para no tener una copia de la Tierra Media o de Hogwarts.

No exponer lo evidente: Al principio del libro es obvio que el lector no sabe nada del mundo que diseñaste, así que debes buscar una forma de informarlos de las reglas y el contexto en que colocaste a tus personajes. Pero debes tener cuidado de no desgastarte en exponer lo evidente dentro del mismo.

En Harry Potter resuelven el problema gracias a que nuestro protagonista es un completo ignorante del mundo mágico, además de que asiste a una escuela y algo se le debería pegar.

Pero en Juegos de Tronos, al menos en el primer libro, nadie se molesta en explicar qué es el acero valeriano, con saber que es lujoso y raro es suficiente. Son detalles que se dan por sentado y que en un primer momento no son relevantes para la historia.

Esto va de la mano con el siguiente consejo.

Cuida la curva de aprendizaje: Recuerda que lo importante de una novela es la historia y sus personajes, así que no trata de no saturar las primeras páginas con información que no será útil hasta mucho después.

Harry primero aprendió que necesitaba una varita, luego a lanzar hechizos, luego a lanzar hechizos sin lanzar hechizos sin palabras y luego a que las varitas podían magnificar los efectos de la magia.

El trasfondo de Aragorm, si nos basamos en las películas, se cuenta por partes: primero es un amigo de Gandalf, luego se muestra su amistad con los elfos y a medida que nos familiarizamos con él sabemos que es el heredero al trono de Gondor, pero su reino está tomado por el Senescal.

Si hubiéramos sabido eso desde el principio, primero que no lo recordaríamos cuando fuera importante, nos daría igual: si, un príncipe, ¿y qué? Los importantes son Frodo y Sam.

No contradecir tus propias reglas: Si te dedicas a construir un mundo, lo menos es  respetar las reglas que lo forman. Por la sencilla razón de que así sabemos qué se puede esperar de la historia. Desde el principio se debe dejar claro qué se puede hacer y qué no se puede hacer, de lo contrario el lector se sentirá engañado.

Si se supone que los giratiempos solo sirven para retroceder cada pocas horas en El Prisionero de Azkaban y que es imposible crear un futuro alternativo con ellos, luego no me puedes venir con un Cursed Child para que ahora los giratiempos produzcan paradojas temporales y universos alternativos.

Y esto se ve mucho en los shonen con la bendita manía de resucitar a los personajes, verdad Krillin.

Que no parezca salido de la nada: Otro de los males de los mangas eternos como Naruto o Dragon Ball, que al irse alargando se ven en la necesidad de crear nuevos enemigos que vienen de ningún lado.

No solo se siente como una tremenda improvisación, sino que también vuelve a tu mundo fantástico aparecido de la nada. Si hay otras criaturas inteligentes o que posean inmortalidad, lo mínimo es que tal realidad afecte el desarrollo de la cultura humana.

Esto tiene mucho que ver con la escala de poder, pero de eso hablaré cuando toque meterse en los sistemas mágicos. Aunque puedo agregar que si existe un poder superior, un rey por ejemplo, y aunque no se vaya a presentar hasta más adelante, se debe por lo menos mencionar antes de que entre en escena. A esto se le llama sembrar plants.

Que lo fantástico no solo sea fantasía: En Literatura nada debe ser solo porque sí, y esto pasa por el worldbuilding. Esto pasa por plantear un mundo que no solo exista por la necesidad del escritor por jugar con las reglas de la realidad.

Si toda ficción es una metáfora de la vida, toda fantasía debe ser también una metáfora de la realidad. Volviendo a El Prisionero de Azkaban, esta novela tiene dos detalles que demuestran el valor de lo fantástico como metáfora: los Dementores como símbolos de la depresión y los animagos Merodeadores como muestra de la amistad en la adversidad y para superar los traumas (se podría decir que a Lupin lo violaron o que tiene una enfermedad igual de estigmatizada como el VIH).

Así que trata que los fenómenos de tu mundo tenga alguna relación con algo de tu realidad que desees traducir a lo fantástico.

Conclusiones

Sin importar lo mucho que nos enamoremos de nuestros mundos fantásticos nunca debemos perder la perspectiva: nunca deja de ser un escenario en que se desarrollan nuestros personajes.

Si vivimos en la Edad Media, en una guerra, en un país de magos o en un bosque tomado por las criaturas mágicas esto afecta a los personajes de alguna manera, pero no por eso los personajes dejan de ser el verdadero centro de la narración.

Eso es todo, por ahora. Así que no pierdas los ánimos y déjate llevar por las locuras de la fantasía.

Y, como siempre, a escribir se aprende escribiendo.

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3 comentarios en “Guía básica de Worldbuilding

  1. Estoy deacuerdo con la importancia de trabajar en el mundo donde se desarrolla la historia y en el contexto que rodea a los personajes. Como bien dices, aunque no se hable sobre ciertas caracteristicas, por ser innecesarias para la historia, al estar en nuestra cabeza otorgan de mayor realismo en forma de detalles sutiles.

    1. Además de que le puedes dar una vuelta de tuerca con el paso del tiempo. Sin que se dé cuenta el lector puedes ir plantando pistas de lo que ocurrirá con la mera intuición de los fenómenos que no se explican en la narración, pero que se intuyen.

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