Introducción a la corrección de textos

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Por fin, con esta clase, terminamos este curso para escribir cuentos. Desde el fondo de mi corazón espero que aunque sea uno de mis consejos te haya servido para mejorar en tu arte.

Como todo llega a su final, es hora de cerrar el telón a este experimento.

Luego de todos los pasos expuestos a lo largo de este curso, el proceso de escritura de un cuento, o de cualquier narración, debe acabar con un profundo proceso de corrección y edición, materia a la que dedicaré esta clase: cómo corregir, dónde hacerlo y qué errores buscar en tu manuscrito.

Pero antes de avanzar en este tema quisiera tocar, aunque sea parcialmente, la escritura. Si no escribes nada, nada tendrás para corregir. Como esta es la fase del proceso creativo más personal de todas, me abstendré a dar consejos, quizás menos solicitados y probablemente ineficaces: lo que sirve para mí al escribir no tiene por qué ser así en tu caso.

Ahora toca escribir

Así de simple, ya sabemos qué es un cuento, cuáles son sus partes, cómo crear personajes atractivos para el lector, las mecánicas del conflicto, sabemos hacer escaletas y a escribir guiones. Ya hicimos todo el trabajo cerebral que fue posible, ahora toca abrir la represa de nuestro corazón y comenzar a escribir.

Ahora que tenemos todas las bases, límites, pistas y reglas que hacen funcionar la estructura interna de nuestro cuento, ahora que ya hemos construido la vasija de nuestra historia, nos toca llenarla.

Por lo general recomiendo, puesto que así lo hago, escribir a mano el primer borrador de tu cuento, por dos razones:

El mero hecho de pasar el manuscrito del papel a la computadora te da una oportunidad de corregir tu obra de principio a fin. Además, pocas cosas distraen más que las rayas rojas de las faltas ortográficas.

Al escribir tu primer borrador puedes olvidarte de fallas de gramática, de ortografía o del uso aceptado del español. Puedes hacer lo que quieres, dejar que la imaginación salga desbocada y se vierta en el papel. Al escribir, y hacerlo de con el corazón, llega un punto en que nos olvidamos de dormir, comer o hasta de nuestro nombre.

Al escribir, no tengas miedo de equivocarte, en este punto solo preocúpate por escribir lo que te salga de las vísceras, ya luego tendrás oportunidad de corregir.

Mientras te mantengas dentro de los límites que le impusiste a tu cuento puedes hacer lo que quieres. Mientras más trabajado tengas el guion y la escaleta, el cuento será más sencillo, y placentero, de escribir.

¿Por qué corregir?

Ya tenemos nuestro borrador, le damos un par de días para que los personajes se asienten en el papel, para saborear los últimos rastros de nuestra obra. Ahora toca corregir, pero, ¿por qué corregir?

No lo olvides, en un cuento, el efecto lo es todo. Es tu deber como escritor, si es que quieres ser un buen escritor, dedicar todos tus esfuerzos a preservar y maximizar el efecto. Por eso que se debe corregir un cuento.

Puedes tener las mejores ideas para una historia, unos personajes fantásticos, un estilo propio y vibrante, pero si al lector no le gusta lo que lee por no estar del todo pulido no llegarás a ningún lado.

Nunca he sido muy fanático de Stephen King, pero en su libro Mientras escribo, dice algo muy importante: Escribir es contar una historia, corregir es quitar todo aquello que no es la historia.

En esa simple oración podemos resumir nuestro trabajo como correctores y editores de nuestros propios textos, pero para ello debemos tener la humildad suficiente como para reconocer que no todo lo que escribimos es bueno y que el talento que tengamos, o que creamos tener, no alcanza para alcanza para ser escritor: hace falta constancia y trabajo duro.

¿Qué se debe corregir?

Nuestro trabajo de corrección abarca tres puntos clave: eliminar los adjetivos y toda otra palabra innecesaria, enfocar los enunciados de acuerdo al contexto de cada escena, y construir el texto de manera que refuerce el efecto planteado.

Cada uno de estos pasos se debe realizar con sumo cuidado, y con más de una relectura de nuestro trabajo:

Eliminar palabras innecesarias: Al igual que cuando hablamos, al escribir usamos muletillas, frases prefabricadas, expresiones trilladas e imprecisiones. Todos estos son errores que evitan que formemos el efecto en nuestros lectores. Por ello debemos hacer un esfuerzo por mantener la concordancia entre lo que se está narrando y la forma en que narramos.

En una historia de terror psicológico no cabe, por ejemplo, usar expresiones que creen un tono más adecuado para una novela romántica: “el ocaso brillo con la calidez de sus almas al encontrarse” no creo que sirva para describir el terror cósmico ante un monstruo inenarrable que solo aparece de noche.

Además de cuidar el tono, hay dos tipos de palabras a los que debas prestar atención: los adjetivos y los adverbios.

Para no entrar en clases de gramática, los adjetivos son palabras que le dan cualidades a otras palabras; mientras que los adverbios son palabras que le dan cualidades a los verbos. Son algo así como el merengue de un pastel.

Y como con el merengue, con demasiado se pierde el gusto. Es más, debes tratar de usarlos en la menor cantidad posible: la necesidad de adjetivar tus oraciones solo demuestra que por sí solas no tienen el impacto que deberían. Además de que le quitan claridad al texto.

Lo mismo ocurre con los adverbios, pero peor: ¿qué necesidad hay de intervenir en los verbos?, una acción es y punto.

Es trabajo del lector llenar los espacios en blanco que van dejando, a propósito, los escritores. Así cada lector puede construir los diferentes matices de un personaje para decidir si le gusta o lo desprecia, le da su propio significado a la historia.

Maximizar el efecto: Este es el punto más amplio a la hora de corregir, por la siguiente razón ¿qué significa maximizar el efecto? Desde el comienzo de la escritura del cuento tenemos un plan, una premisa y un argumento que respetar, hicimos una escaleta y escribimos un guion. Ahora terminamos el primero borrador y toca corregir, entonces, ¿cómo se maximiza el efecto?

A medida que vayas leyendo y trabajando en tus textos te irás dando cuenta sobre qué cortar, qué corregir o cambiar de lugar. Por lo general la corrección puede ir desde cosas tan simples como quitar palabras que diluyen el efecto hasta quitar oraciones de raíz, cambiar de posición párrafos enteros o rehacer todo lo que has escrito hasta ahora.

Para entender cómo maximizar el efecto, debes ir de la mano con el siguiente punto.

Respetar el contexto: El cuento que estás escribiendo tiene una lógica interna que le imprime un tono a cada una de las escenas y como escritor debes hacer lo posible por respetarlo: si una escena es triste, enfila tus recursos para que sea triste; si en de humor, haz un chiste; si es de horror, busca generar suspenso en el lector antes de que aparezca el monstruo.

Ten presente que el contexto le imprime relatividad al texto: si el cuento lo requiere, usa adjetivos a cascoporro, haz a tus personajes odiosos, cambia el punto de vista, borra las líneas divisorias entre narrador y personajes, mal escribe los párrafos.

En mi cuento hay un pasaje donde trato de imprimir en el texto la tristeza y desesperación del protagonista haciendo que una muletilla se cuele en los párrafos. Pero esto no es nada comparado con los recursos que usa un maestro como William Faulkner: en la segunda parte de El Ruido y la Furia hay páginas enteras donde no hay puntuación. Estos lapsos indican los momentos en que el protagonista, narrador en primera persona, se encuentra deprimido.

Mientras el contexto te diga que está bien puedes hacer lo que quieras, esa es la belleza de la Literatura: no hay normas absolutas.

Conclusiones

Aunque esté terminó siendo el más largo de los artículos de este curso, tengo la impresión de estar dejando el tema por la mitad. Hay tanto para hablar al respecto que podría hacer un curso completo solo sobre corrección, y tal vez lo haga, si este tiene buena acogida.

Para no dejarte colgado, te dejo este canal de YouTube: Taller de Corte y Corrección. Allí tendrán todo el contenido que puedan desear sobre corrección y otros temas literarios relevantes para nuestro oficio.

No me queda más que desearles suerte en su emprendimiento, espero poder leer alguno de sus cuentos o novelas en el futuro. Estoy a su orden para esto y para lo que necesiten. Por lo demás, me despido, por ahora, con la esperanza de que estas ocho entregas de Anatomía de un cuento, les hayan sido de utilidad.

Y recuerden, a escribir se aprende escribiendo.

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3 comentarios en “Introducción a la corrección de textos

  1. Hooola!

    Estoy de acuerdo en casi todo —no podía ser tan fácil, ¿eh?—. A ver, sobre escribir a mano… Cada uno tiene sus métodos, pero no creo que sea necesario escribir el primer borrador a mano. Es una pérdida de tiempo importante, porque básicamente tienes que hacer el trabajo dos veces. Si te molestan las marcas de corrección o tienes un problema de concentración —lo que no es culpa del procesador de textos— o desactivas las marcas o usas programas de escritura limpia, esos que se usan para la concentración y tal, que son una pantalla en blanco sin nada más. ¡Ojo! No estoy diciendo que sea malo escribir a mano, yo sigo escribiendo escenas completas a mano en mis cuadernos y las escaletas las sigo haciendo a mano. También las notas previas a cada sesión de escritura las hago a mano.
    Otro punto que no me convence es el de los adjetivos. Adjetivar no tiene nada de malo, sobrecargar es otro tema. Pero los adjetivos no son malos per se. El problema son los adverbios que te llevan directamente al infierno, pero los adjetivos usados correctamente enriquecen un texto. No es lo mismo señalar a «esa casa» que a «esa casa negra». Los adjetivos no tienen nada de malo… Siempre que no metas un adjetivo detrás de cada frase que escribas… entonces sí que son malos.
    En fin, nada más. Como consejo general de corrección, yo suelo hacer una lista con los errores que más cometo y otra con las revisiones pendientes —un texto no está terminado a menos que lo revises 5 veces—, ya sabes: ortografía, gramática, puntuación, sintaxis, diálogos… Es importante llevar un control de las revisiones y nunca hacer una revisión general. Conviene ir punto por punto.
    Disculpa por el ladrillazo, pero este tema me encanta —soy el tío del lápiz rojo y la sonrisa asesina—. Buen artículo, un saludo, señor.

    PD: Yo me quedo con la primera parte de El Ruido y la Furia. La experiencia que compartí con el viejo y pobre Ben ha sido única hasta el día de hoy. Creo que es el texto más extraño y mejor escrito al que me he enfrentado, como lector fue todo un desafío.

    1. Hola.
      Tienes razón, tal vez no me expliqué bien, los adjetivos no son los malos, lo malo es usar demasiados.
      Hay un ejercicios que se basa en hacer toda una escena sin adjetivos.
      Lo de escribir a mano es mas bien una manía mía, aunque hay veces en que hacer lo saca de bloqueos.
      Y yo soy más fan de la parte de Quentin, no soy tan masoquista.

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