Guía elemental sobre el uso de la escaleta

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Hay pocas cosas más difíciles que escribir, ya sea un libro, un cuento o un guion audiovisual. No por nada el dicho es sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Desde el momento mismo de la concepción de las primeras ideas de nuestra mente se presentan complicaciones a la hora de ponerlas en papel.

Es por ello que los escritores se han dedicado a encontrar maneras para impulsar la creatividad, buscar nuevas formas de expresión y a diseñar estructuras narrativas novedosas. Podría escribir largo y tendido sobre los recursos en cada uno de estos puntos del proceso creativo, pero ya va siendo hora de que nos pongamos manos a la obra para tener listo ese cuento.

De tal manera que en esta ocasión me referiré en una herramienta que me ha servido para darle estructura a mis escritos: la escaleta.

Por lo general lo usan los guionistas de cine, a fin de cuentas aparece en el Guion de Robert McKee, pero que puede ser utilizado en cualquier forma de escritura narrativa, con apenas unas modificaciones para adaptarse al formato y al escritor.

Pero para entender a cabalidad la necesidad del uso de la escaleta primero habría que hablar de las dos formas en las que se puede encarar un nuevo relato: de afuera hacia adentro y de adentro hacia afuera.

Hacia adentro

Cuando empecé mi primera novela (un híbrido de Piratas del Caribe con El Señor de los Anillos) solo agarré un cuaderno y me puse a escribir lo primero que se me ocurría, desde el capítulo uno hasta el final, sin mayores miramientos o revisiones. Las páginas casi que se escribían solas, tenía unos personajes que me parecían interesantes, unas cuantas imágenes poderosas y unos diálogos que en su momento (recién cumplidos los quince años) me parecieron ingeniosos.

Escribía por el solo hecho de que debía buscar una forma de acabar la historia. Estaba escribiendo de afuera hacia adentro.

Cuando escribimos de afuera hacia adentro vamos construyendo la historia a medida que se nos va ocurriendo, con lo cual nace con taras que desencajan con las escenas poderosas del relato. Al final tendrás una obra con mucho potencial, pero llena de impurezas a causa de la improvisación.

¿Qué ocurrió? Mientras escribía una segunda parte me di cuenta, en una relectura casual, que esa novela no tenía sentido, era aburrida y no tenía potencial para ser publicada. Era un libro mediocre. Que haya enviado el manuscrito a un par de agentes y que los hayan rechazado comprobó a esa hipótesis.

Si bien puedo consolarme pensando que para ser todavía un adolescente un libro escrito es un gran emprendimiento, esto me enseñó dos cosas: Memo, trata de controlar la locura de tu imaginación, y busca una forma de no dejar divagar tu obra.

Hacia afuera

En este curso para escribir cuentos les he presentado un escrito en el cual usé un método inverso al anterior. Estaba escribiendo de adentro hacia afuera:

Cuando escribimos de adentro hacia afuera, primero se establece el corazón de la narración, para que en torno a ella se vayan acomodando los acontecimientos, para reforzar y maximizar la premisa, la razón de ser de la historia.

La raíz del cuento viene de lo que me dijo un muchacho en un viaje de autobús.

De allí me puse a escribir escenas sueltas, muchas de ellas, que fui organizando y desechando por su utilidad para reforzar la premisa que me había planteado.

Esto llevó a que la historia, su forma de narrarse, sus personajes y el desenlace fueran cambiando más de una vez. Recuerda, un cuento bien escrito apunta todos sus recursos a generar un efecto en el lector.

Esa vez escribí de adentro hacia afuera, diseñando primero la coherencia interna de la narración, gracias a un guion, una guía y una escaleta, antes de empezar con el cuento como tal.

¿Dónde entra la escaleta entonces?

Una escaleta no es más que un desglose de las escenas en fichas bibliográficas. Sirve par que, cuando tengas la idea para un relato, en este caso un cuento, y comienzas a plasmar cada una de las ideas que se te van ocurriendo en las fichas, que luego podrás retocar, reordenar y cambiar según la conveniencia de la integridad de la historia.

No tiene mayores complicaciones que esto, aunque si tiene unos detalles sobre los que vale la pena estar pendiente.

Siendo un resumen de escenas, en cada una de estas fichas debería haber un suceso: un evento dramático que se da como resultado de choque del intento con la oposición: una acción de protagonista contra la acción contraria de una fuerza antagonista.

En clases anteriores hablamos de las fuerza protagonista y antagonista, bueno, en las escenas encontrarás su mínima expresión: un personaje intenta algo, una fuerza u otro personaje se le opone, y el resultado crea un escenario nuevo para ambas partes.

Para escribir una escena primero debes identificar a su protagonista (que puede ser cualquier personaje dentro de la obra, el que realiza la acción), explicas cuál es su intento (una acción con la que se busca un cambio con tal de conseguir un objetivo), planteas una oposición (una fuerza externa que impide el cambio) y del choque de ambas fuerzas se busca una conclusión lógica (golpe de efecto).

Las mejores escenas son aquellas que tienen una conclusión inesperada, de allí la importancia de jugar con las expectativas de los personajes y, mucho más importante, con la de los lectores.

Es algo más o menos así:

Intento: Juan quiere cruzar la calle.

Oposición: Hay una concha de plátano en el piso.

Golpe de efecto: La ve, está distraído, lo aplasta un piano.

Para Los muertos esperan su turno, usé alrededor de veinte escenas para el primer borrador (una novela necesita por lo menos de setenta). Pero antes de tenerlas, escribí muchas más: con tal de seleccionar las mejores ideas para cada proyecto, lo recomendable es escribir el doble escenas de las que vas a usar en la escaleta final.

Por más que tengamos confianza de nuestra creatividad, no todas nuestras ideas son buenas. Pero si tienes mucho material con el cual configurar una historia te asegurarás de que tengas las mejoras escenas al final del proceso de selección.

Conclusiones

Luego de aprender los conceptos básicos, ya estamos en condiciones de empezar a trabajar en nuestro cuento. A medida que fue avanzando el curso espero que hayas estado pensando en los personajes, los posibles argumentos y el género que te gustaría explorar.

De lo contrario, siéntate en tu escritorio y ponte a pensar en todo lo que ocurrirá en tu cuento, usando fichas bibliográficas o cualquier otro soporte que te resulte fácil de manipular (yo uso recortes de hojas recicladas). Verás como a medida que las escenas van fluyendo la creatividad fluirá por sí misma y el cuento, o al menos un primer bosquejo de él, aparecerá casi de la nada.

Ya cuando tengas una masa de escenas aceptable, y hayas elegido entre las mejores de ellas, viene crear el guion de tu cuento. Pero para saber más al respecto, tendrás que esperar a la siguiente clase.

Y recuerda, a escribir se aprende escribiendo.

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2 comentarios en “Guía elemental sobre el uso de la escaleta

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