Guía básica de la estructura narrativa

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Desde que se empezaron a contar historias, los narradores se dieron cuenta de que había más de una forma de contarlas, algunas mejores que otras. Con el paso del tiempo, en la Antigua Grecia se dieron cuenta de la manera ideal de contar una historia interesante para el espectador.

Se le llama Arquitrama, y es la estructura narrativa que es utilizada en la inmensa mayoría de los cuentos, películas, obras de teatro y novelas. Tal es su importancia que me veo en la necesidad de centrar en esta forma de estructura narrativa y sus variaciones.

El cuento que utilizo de ejemplo tal vez no sea el más adecuado en este caso: recurrí a la Arquitrama para su estructuración, por lo cual no servirá de mucho para explicar las variantes narrativas.

Aun así, hay infinidad de obras que se pueden estudiar en estos casos. Siendo la principal forma de narrar, empezaré con la Aquitrama, para seguir con sus variaciones.

Sin más que decir, empecemos.

Qué es la Arquitrama

Desde que somos niños se nos enseña en las clases de Literatura que los libros se dividen en inicio, nudo y desenlace. Este es, a grandes rasgos, el núcleo de la estructura de tres actos en la cual se basa la Arquitrama. Aunque tiene otros detalles:

Para empezar, la historia se va contando en un mundo donde las acciones siguen un patrón causal, donde las coincidencias no influyen en gran medida en la toma de decisiones de sus habitantes (los personajes).

En segundo lugar, protagonista debe ser un personaje activo, que actué con todos sus esfuerzos para alcanzar su objeto del deseo, aunque en el proceso entre en un conflicto de intensidad creciente con una fuerza antagonista definida.

Y en tercer lugar, el conflicto alcanza un punto donde ocurre un desenlace, la batalla final contra la fuerza antagonista, que pone en juego las aspiraciones de nuestro protagonista con tal de crear un final cerrado, tanto para el conflicto como para el destino de nuestros personajes.

Esta ha sido la forma predilecta de contar historias porque la sola estructura de la Arquitrama envía un mensaje al espectador: en la vida cada uno elige su destino (el azar no marca la diferencia), podemos conseguir nuestros objetivos solo si nos esforzamos y que debemos ser valiente para enfrentar las dificultades.

Antitrama, la no-estructura

Como se puede intuir por su nombre, la Antitrama es todo el contrario a una estructura narrativa tradicional, puesto que se basa en la construcción de un mundo donde la fuerza dominante es la casualidad, lo cual convierte a los personajes en hoja indefensas ante el vendaval de los acontecimientos a su alrededor.

Esto conlleva a narraciones no lineales, donde los sucesos trascurren sin una razón aparente y con un protagonista pasivo. La experimentación de esta forma de escritura ha creado piezas de arte como la antinovela, el teatro de lo absurdo y escuelas parecidas.

Muchos de los cuentos de Borges, en especial los de Ficciones, entran en esta clase de estructura. Son escritos en los que no ocurre nada trascendental, donde los protagonistas no hacen grandes cosas y donde se narra una situación fantástica.

Minitrama, la raíz de todas las cosas

Si la Antitrama es una negación de la estructura, la Minitrama es su reducción. Esta reducción de las características permite la simplificación de la historia, lo cual es ideal para que el protagonismo de la obra se reparta entre varios personajes.

Las películas corales tienden a usar la Minitrama: cada personaje del equipo tiene su parte de protagonismo en la narración, cada una de sus habilidades son necesarias y todos tienen el mismo objeto del deseo.

El No-Acontecimiento

Sin importar de cuál de las tres formas de narración elijamos, las tres tienen en común que el conflicto es el núcleo de los sucesos narrados. Lo que cambia es la forma en que se trata: la Arquitrama utiliza un abordaje activo, la Antitrama lo encara desde la pasividad y la Minitrama usa diferentes perspectivas.

Es común en novelas costumbristas o en cine de autor encontrarnos con obras enteras en las que no pasa nada, en el sentido dramático. Una caminata en la plaza, un día de rutina sin sobresaltos o un largo baño relajante, no son precisamente los escenarios más interesantes que existen. Esta clase de trabajos abordan la realidad del mundo, en lugar de buscar la realidad de sus personajes.

A mi modo de ver, la única realidad que vale la pena es la del alma humana, por lo cual no soy muy aficionado de este tipo de obras.

Conclusiones

Con este artículo, por encima de los demás, siento que estoy reciclando material de mi blog. Aunque en realidad no es como si estuviera descubriendo nada nuevo en este curso: todos estos conceptos llevan siglos inventados, solo trato de mostrarlos de la forma más clara que puedo.

Lo único que puedo recomendar en este punto es que antes de experimentar con la estructura de tus narraciones primero domines la Aquitrama. Luego de leer a Faulkner quise volverme loco al escribir, pero si todavía no tengo la suficiente confianza con una historia lineal pero interesante, no creo que tenga mucho éxito con un libro donde el tiempo es una telaraña caótica.

Pero esto no lo digo para desanimarte. Por muchas estructuras y tramas que haya, la clave para escribir un libro que valga la pena leer es que por medio de sus páginas te preguntes y, más importante, hagas que tu lector se pregunte ¿qué significa la vida?

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