Todo lo que necesitas saber sobre la premisa y el argumento

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Una vez tenemos en claro qué es un cuento toca dar los primeros pasos en la construcción de tu propia obra. Esto pasa por escribir los primeros dos párrafos de las cuales nacen, o deberían nacer, toda obra de ficción: la premisa y el argumento.

Estas dos ideas son el corazón de la historia que escribimos y es lo que más perdura en la mente del lector una vez haya cerrado el libro. Este concepto lo aprendí de mis clases de cine en la universidad y de El Guión, aunque con el nombre de idea controladora y la idea principal.

Siendo la semilla de la cual ha de nacer nuestro cuento, consideré necesario hablar en profundidad de la premisa y el argumento, pero más importante aún, de su relación con nuestra creatividad.

Como siempre, usaré mi propio cuento de ejemplo principal, por lo cual toda la información que les compartiré está abierta al debate. Los espero en la caja de comentarios. Sin más que agregar, empecemos.

Argumento, lo que vamos a contar

Cuando nos sentamos a escribir tendemos, lo sé porque me ha pasado, trabajar a pesar de que no tengamos ningún plan en absoluto. Un error fatal. Esto no solo entorpece que construyamos un efecto emocional en el lector, sino que puede llegar a confundirlo.

Una historia sin pies ni cabezas, donde los personajes van en círculos sobre la misma piedra, donde no avanzan ni crecen es un despropósito de obra, por muy bien escrito que esté esa novela, cuento u obra de teatro.

De allí que necesitemos de un ancla para no caer en la tentación de morder más de lo que deberíamos: limita las ramificaciones de una historia para que el escritor pueda dedicarse a enriquecerla, en lugar de distraerse en agregado ni tramas paralelas.

En resumen, el argumento es el núcleo de la historia que se nos está contando, eso que te le dirías a un amigo cuando te pregunta de qué va tu cuento.

El argumento de tu cuento o novela debe caber en una oración, para que tenga la suficiente precisión para englobar tu obra, y en este punto del proceso de escritura, lo que hace falta es la precisión.

Un hombre trata de enterrar a su hijo, pero no lo consigue y se mata, así podría resumir mi cuento.

Una rata sueña con ser un chef, a pesar de los prejuicios.

Una pareja se conoce y se enamora.

Un padre trata de salvar a su hija de unos secuestradores.

La guerra por el poder entre las casas del Poniente.

Una oración, no hace falta mucho más para mantener el rumbo de tu narración. El secreto está en mantenerte fiel a tu obra y, si tienes suerte, lo que sobre puede ser el punto de arranque de futuras obras. Se dice que William Faulkner intercambiaba su material entre los diferentes libros que escribía.

Premisa, lo que queremos decir

Ahora que ya tenemos lo que vamos a contar en nuestro cuento llega la hora de elegir la razón por la cual vamos a escribir nuestro cuento. Para ello tenemos que tener en claro el por qué contamos historias.

La vida es un obsequio que se nos ha dado sin saber por qué o si tenemos un propósito más allá del estar aquí y ahora, es por eso que nos vemos en la necesidad de crear religiones, de investigar las fuerzas que componen el universo e indagar en los más profundos recovecos del alma: queremos encontrar un sentido en la vida, y cuando no lo encontramos, inventamos historias para convencernos de que la tiene.

Una historia es una metáfora de la vida, en la cual nosotros como autor le damos significado por medio de nuestros valores, ideas o forma de ver el mundo. Algunos creen que todos merecemos experimentar el amor, que todos merecemos una segunda oportunidad, que somos seres capaces de hacer lo impensable o de redimirnos.

En consecuencia, la premisa es aquella interpretación sobre la vida que queremos darle a la vida como autor. En mi cuento trato de explorar el cómo el mundo se ha vuelto un lugar cruel y que acaba con las esperanzas de las personas.

Por lo general se suele confundir la premisa con el tema: mi cuento va del amor, del odio, de la venganza. Pero debes preguntarte qué parte del amor, el odio o la venganza. Creo que estaremos de acuerdo todos en que el amor no siempre es algo bonito, que el odio es parte de nuestra naturaleza y que la venganza no tiene por qué ser desdeñable.

Al igual que con el argumento, deberías explorar tu premisa en una oración, con la cual buscar generar un efecto acorde.

Agua y aceite

La premisa y el argumento no tienen que tener una relación tan cercana como la que podría parecer en un primer momento. De hecho, aunque la premisa condiciona el tono de lo que se nos va a contar, no restringe el argumento, lo que se ha de contar.

El mejor ejemplo está en Toy Story 3: es una película que va del escape de una cárcel (guardería), pero cuya premisa trata de seguir adelante y no aferrarse al pasado, de nostalgia y avanzar. Con facilidad podría contarse otro tipo de historia con ese argumento: la búsqueda de redención por los crímenes cometidos, el deseo de regresar con la familia, la búsqueda del perdón, la reforma por el arrepentimiento.

De allí que las obras de carácter romántico tengan casi siempre el mismo argumento: una pareja se conoce, se enamora, lucha contra las dificultades y quedan juntos o separados. Es la premisa la que marca la diferencia entre Mujer Bonita y La Teoría del Todo; lo que cambia es la premisa y el tono.

La creatividad: charcos y corrientes

Podrías llegar a pensar que al querer resumir toda una historia en una oración para el argumento y otra para la premisa estoy amordazando tu creatividad, sin espacio para respirar podrías llegar a creer que tu imaginación no te dejará pasar de la primera línea del cuento o novela que quieras escribir. De hecho, te sorprenderías.

Hay algo curioso con la mente humana: siempre es capaz de encontrar rutas de pensamiento nuevas, a pesar de las limitaciones que se pueda encontrar. Es más, funciona mejor cuando estas existen.

Piensa en tu creatividad como si fuera agua. Por mucha que tengas, sino tiene un rumbo será poco más que un charco inerte. Pero si hay un curso y límites para que no los traspase podemos estar en presencia de un rio caudaloso.

Ante la infinidad de opciones que nos da un lienzo en blanco nos paralizamos, pero si tenemos unos límites autoimpuestos nuestra imaginación tendrá un sendero que seguir, apartada de ideas preconcebidas y convenciones insinceras.

Conclusiones

Hay muchos libros y fuentes en que se cambia el nombre de lo que yo quise llamar premisa y argumento, espero que esto no les cause confusión; me pareció que de esta forma era más fácil de entender estas dos ideas, que aunque suelen venir de la mano tienen un rol muy diferente a la hora de escribir una obra.

Creo que ya podemos arrancar con el proceso de escribir un cuento con el método que te propongo. En este paso lo único que debes hacer es plantear una premisa y un argumento. No tienen por qué estar relacionados, pero si deben estar resumidos en una sola oración.

Y recuerda, el conflicto es lo que hace a las historias interesantes, desde que planteas tu argumento debe estar presente el conflicto.

Como siempre, estoy a la orden para cualquier pregunta o comentario.

Nunca olvides, a escribir se aprende escribiendo.

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