Qué es y cómo se usa la estructura dramática

ESTRUCTURA

Imagina lo siguiente: quieres escribir una historia, una buena historia de la que te puedas enorgullecer cuando los demás la lean; inmediatamente aparecen una serie de preguntas ¿por dónde se empieza?, ¿por dónde terminó? ¿quiénes son los protagonistas? ¿cómo desarrollo los sucesos?

Ante esta realidad se puede actuar de dos maneras: o planificando mejor antes de ponerte a escribir o lanzarte a la aventura sin un mapa como mejor te parezca.

Si elegiste lo primero es muy probable que termines, si es que terminas, una obra que no tenga pies ni cabeza y que al final no le transmita nada al lector. Lo sé por experiencia propia: las ideas, buenas ideas, que tenías preconcebidas, se vuelven un caos de acontecimientos desconectados y con un propósito diluido entre miles de hechos que ocurren a la vez solo porque sí.

Para quienes eligen la primera opción está la estructura dramática: más allá de la connotación trivial que se le ha dado en la cultura popular, el drama es la forma más elegante de la narrativa. Refinada a lo largo de los siglos, pasó de las primeras tragedias griegas al cine de nuestros tiempos sin sufrir grandes cambios.

Como lo estipuló Aristóteles, un drama consta de ciertos elementos básicos: un conflicto, un protagonista activo, un antagonista y una serie de hechos que vayan escalando en importancia a lo largo de los cinco actos ( o tres actos y dos puntos de giro) que termina con un final cerrado.

Aparte de darle a la historia un cause por el cual desenvolverse, la estructura misma da un mensaje: las personas deben actuar para resolver sus problemas, aunque sea difícil y siempre exista el riesgo del fracaso; el destino está en nuestras manos; toda acción tiene consecuencia. Todas, lecciones de lo que debería ser la vida.

Y es que la estructura, en su justa medida, refuerza el propósito de una buena historia: una metáfora de la vida.

La suma de sus partes

Una narración dramática consta de un protagonista activo y una fuerza antagonista, cuya confrontación creará el conflicto principal. Dicho conflicto se distribuirá en tres actos delimitados por dos puntos de giro, los cuales están compuestos por escenas y secuencias.

A todo esto, ¿qué es una escena, una secuencia o un acto? Nada más simple: deferentes medidas de un cambio.

La formula, por decirlo de una forma, es la siguiente:

El protagonista actúa+la fuerza antagonista se opone=
ocurre un cambio

Cuando el cambio es pequeño estamos ante una escena.

Al sumar varías escenas relacionadas entre si, concluyendo en un cambio mayor, es una secuencia.

Al juntar varias secuencias se llega a un cambio más drástico, que da por terminado el acto, a estos se le llaman puntos de giros, la cual lleva la historia a lugar completamente diferente a donde estaba antes.

Y en el tercer acto se da la escena más importante de la obra, el clímax, en la cual se resolverá para bien o para mal, el conflicto del protagonista, en consecuencia a lo ocurrido a lo largo de las anteriores escenas.

Primer Acto: presentación y evento desencadenante

Volvamos con una de las preguntas que iniciaron este post, ¿por dónde se empieza?:

La primera parte de una historia debería empezar por presentar a los personajes y al mundo en el que se llevará a cabo: las reglas de la sociedad en qué habitan los personajes, sus personalidades, las relaciones que los unen o separan…

Si volvemos a los ejemplos usando las películas de Pixar, en Bichos, en los primeros minutos sabemos que Fly es una hormiga innovadora que se ve atrapada por la tiranía de los saltamontes y las demás hormigas, en extremo conservadoras.

Hecho esto, podemos pasar a Evento desencadenante: una escena que da comienzo al conflicto principal de la obra, con tal repercusión que obliga al protagonista a actuar fuera de su zona de confort.

Por culpa de un error de Fly, se ve obligado a buscar a alguien que se libre de los saltamontes.

Aquí vemos como se desarrollan todos sus niveles de conflicto como personaje: por un lado él busca demostrar su valía (dimensión interna), trata de obtener la aprobación de su colonia (dimensión personal), y debe hacer un viaje peligroso para encontrar peleadores (dimensión externa).

Segundo Acto: el antagonista, una amenaza latente

Este suele ser el más extenso de los tres. En él se explora la inminente amenaza de la fuerza antagonista (en el caso de Bichos, los saltamontes), donde se explican sus motivaciones y se presentan como una verdadero peligro para el protagonista.

Del mismo modo, es cuando el personaje principal se encuentra en situaciones cada vez peores, donde debe realizar mayores esfuerzos para conseguir sus objetivos: Fly se topa con una pelea en una cantina, debe convencer a los bichos del circo para que se le unan, rescatar a las exploradoras del pájaro y construir la maquina al tiempo que mantiene la mentira de los peleadores.

Al ser el más largo de los tres actos es el más propenso a volverse tedioso, por eso es recomendable dividirlo entre tres escenas de peso para mantener el interés en el espectador; en este orden: la primera pinza, el punto medio y la segunda pinza.

Cada una de las pinzas es el punto de inflexión en la historia, donde esta cambia su dirección establecida previamente.

Mientras que el punto medio es justo eso: el momento exacto cuando la historia va por la mitad y ya no hay marcha atrás, el protagonista no puede darse el lujo de dudar o querer regresar a su status de antes.

Tercer Acto: La Batalla Final

Tras la segunda pinza viene el segundo punto de giro, la escena que prepara tanto al protagonista como su antagonista para la pelea final, donde ambos actuaran con sus mayores fuerzas para conseguir sus objetivos.

Para esto usaran lo aprendido a lo largo de los demás actos en un enfrentamiento directo, el cual llamaremos clímax, la más importante de todas las escenas:

Como su nombre lo indica, este es el punto de mayor tensión en la obra, en la que el protagonista tendrá que hacer su máximo esfuerzo y arriesgarlo todo para conseguir su objeto del deseo, donde se decidirá si triunfa o es derrotado.

Ya después viene dar un respiro al espectador y mostrar las consecuencias de la lucha, un epílogo donde se explora cómo cambió después de todo lo ocurrido.

Si aplicamos buscamos cada uno de estos puntos en Bichos, tendremos el siguiente esquema:

Presentación: Fly es una hormiga genio pero marginada.

Evento desencadenante: Fly pierde el tributo para los saltamontes.

Primer Punto de Giro: Decide ir a buscar peleadoras.

Primera Pinza: Encuentra a la Compañía de Circo.

Punto Medio: Regresa a la colmena, planifica la forma de combatir a los saltamontes.

Segunda Pinza: Descubren la farsa, exilan a Fly.

Segundo Punto de Giro: Regresa a combatir a los saltamontes, su plan sale mal.

Clímax: Fly encara a Hopper (el líder de los saltamontes), las hormigas se dan cuenta de su valor y triunfan.

Conclusión: Las hormigas son libres y los insectos del circo consiguen un nuevo espectáculo.

Conclusiones

Usar este tipo de esquema fomenta poderosamente la capacidad del escritor de mantener el hilo de los acontecimientos que va narrando, así como focaliza el efecto que desea lograr. No hace falta devanarse los sesos para conseguirlo; solo recordar que cada acción tiene una reacción, reacciones que van escalando, y que al final deben llevar a un final definitivo, donde haya un claro ganador.

Pese a lo que se podría creer, este tipo de métodos de planificación no amordaza la creativa, todo lo contrario: solo así se consigue idear historias rompedoras de moldes, capaces de conmover e inspirar.

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