5 secretos para vencer a la hoja en blanco

5 secretos para vencer a la hoja en blanco

El miedo a la hoja en blanco es uno de los males que más atacan a los escritores, en especial a los novatos o que apenas comienzan su primer obra.

Los síntomas son clásicos, incapacidad de escribir, pánico al tomar la pluma o sentarse frente al teclado, ansiedad, tendencia a la procrastinación y en los peores casos, la postergación crónica de tu escrito.

En algún momento de nuestras vidas como escritor hemos sentido la influencia de este peligroso padecimiento, por lo cual no creo mejor aporte para mis semejantes, desglosar una lista de consejo, ¿o serán “secretos”? para evitar este terrible mal que ha dejado en estado de coma a muchas obras que merecían ser leídas.

Antes de comenzar lo mejor será algunas definiciones previas.

Diseccionando la patología

También conocido como bloqueo del escritor, este padecimiento se presenta en todas las fases del proceso creativo de una obra, no solo en el concerniente a la escritura, propiamente dicha.

Puede aparecer como un simple “mejor mañana” a la hora de plantearse comenzar un nuevo proyecto. Como también al sentarse y ver que, por mucho que lo intentes, no puedes pasar de la primera oración de la primera página, lo cual lleva a la frustración y al abandono. O en medio de un párrafo, “matándolo” en el acto.

Siendo así de amplio y escurridizo, lo mejor es que estos consejos abarquen el antes, durante y después del arte de escribir, solo para asegurar el tratamiento completo.

Siendo así, empecemos.

1. Hacer una escaleta y una Biblia

Como ya expliqué con anterioridad, una escaleta es un desglose previo de las escenas de la obra que estamos escribiendo, una hoja de ruta que se planifica con antelación y que te permite, al quedar bloqueado en algún punto, repasar lo que sigue y comenzar con más ímpetu.

Pero no lo olviden; siempre es mejor dejar cierto lugar para la improvisación a la hora de crear una escaleta: la historia sabe lo que necesita y en algún momento te estorbará una planificación demasiado meticulosa.

Si te resulta muy complicado estar chequeando constantemente unas pequeñas fichas, siempre puedes redactar una Biblia: Un resumen narrado de lo que se explica en la escaleta, con la adición de colocar los pensamientos, objetivos y sentimientos de los personajes para luego usarlos para crear sus diálogos, monólogos y reacciones.

2. Dibuja las escenas que más te cuesten

Un problema recurrente a la hora de escribir es quedarse bloqueado a la mitad de una escena. Para eso, nada mejor que dibujar la concepción de la escena que tienes en tu cabeza, no tiene que ser un buen dibujo ni nada por el estilo: Solo un boceto que te ayude a guiarte y ver donde están los elementos.

La mente es más proclive a los estímulos visuales que a los del lenguaje, que es un código que debe ser descifrado para entender, por lo que resulta más fácil tener una concepción de lo que quieres mostrar haciendo un bosquejo.

Este recurso también sirve para crear metáforas realmente originales, como explica Marcelo di Marco en su Taller de Corte y Corrección.

3. Usar cuadernos viejos

Sonará como un simple fetiche, pero por mi propia experiencia puedo asegurar que usar cuadernos viejos, rayados a lápiz y luego borrados, ayuda mucho para perder el miedo a la hoja en blanco.

Y eso tiene mucho que ver con la concepción equivocada de inspiración reinante: todos creemos que es una musa que aparece de la nada y nos dice que hacer a la perfección, sin lugar para errores o volver sobre nuestros pasos. No, no es así: escribir es ser un alfarero de mundos, donde le das forma a cada enunciado y párrafo con mucho esfuerzo y relectura, un trabajo de la inteligencia, como diría Poe.

Por eso es mejor usar cuadernos viejos: al ser material de segunda mano se pierde esa disposición a hacer todo perfecto: en una hoja sucia y un lapicero barato es más fácil arrancar páginas o tacharlas por completo que si fuera un cuaderno bonito con una pluma fuente que te regaló tu mamá.

4. Ponerte metas a plazos fijos

Sí, sé que suena como jerga bancaria, pero si te pones plazos de lo que debes tener escrito cada cierto tiempo verás como de la noche a la mañana, respetando esa cuota, aumentará la velocidad con la que escribes.

En mi caso, cuando empecé mi primer blog, decidí que debía tener un capítulo nuevo cada semana, lo que era un gran logro tomando en cuenta que eran cerca de 3.500 palabras si recuerdo bien (la calidad literaria es cuestionable, por lo menos en los primeros 20).

Plantéate un número aproximado de páginas a la semana, al ser un plazo de tiempo corto verás los resultados pronto.

Con esto no quiero decir que se vuelvan locos y traten de hacer metas imposibles: solo encuentra un ritmo en que te sientas cómodo y manténlo.

5. Solo escribe

El mayor secreto para vencer a la hoja en blanco es saber que no hay secretos, solo trabajo duro y constante. Puedes usar trucos para facilitarte el trabajo u organizarte mejor, pero si no tienes la voluntad de sentarte frente a la hoja y verter en ella tus ideas, repasarlas, dejar que los personajes te visiten y atormenten, luchar contra los lugares comunes o las frases refritas, si no estas dispuesto a exponer tu alma y escribir, no hay nada por hacer.

Como todo acto de comunicación, en la Literatura si no tienes nada qué decir o no tienes ganas de decirlo, se convierte en un ejercicio inútil. Lo mejor que puedes hacer es indagar en las profundidades de tu mente, meterse en los recovecos donde viven nuestros miedos y obsesiones, y averiguar qué queremos dejarle al mundo.

Y cuando hagas eso, las palabras saldrán por sí misma, solo hay que poner algo de esfuerzo en concrétarlo.

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5 comentarios en “5 secretos para vencer a la hoja en blanco

  1. HOLA, HE ESCRITO COSAS SIN IMPORTANCIA, LO MÁS GRANDIOSO QUE HE ESCRITO ES LA VIDA DE UN AMIGO, CON SU PERMISO, NO LO TERMINE PUES EL FALLECIO Y LO ESCRITO SE FUE CON EL, NO SE SI TENGO TALENTO, PERO LO INTENTARE DE NUEVO, ESTARE AL PENDIENTE DE TU BLOG !!

    1. Hola.
      Nunca he estado en una situación como la tuya, Silvia, así que no te puedo decir qué hacer con la historia de tu amigo; pero te puede decir que si tienes la inquietud de escribir, el talento, o la falta de él, es un factor determinante.
      Si quieres escribir, escribe, así de simple.
      Un abrazo.

  2. hola, necesito un consejo, siempre he sido buena para escribir, lo he hecho desde siempre pero mi problema es que muchas veces empiezo una historia con mucho entusiasmo pero no la termino me quedo como atascada lo que sentía que era una buena historia al principio deja de gustarme o pienso que no sirve. como hago para no perder el entusiasmo y terminar lo que empecé?

    1. Hola, tacy.
      En lo personal me ha pasado eso mismo muchas veces. Creo que el problema está en que, en especial cuando somos jovenes, queremos hacer todo, contarlo todo de una vez en una sola obra.

      Lo único que te puede recomendar es que te lo tomes con calma, decidas qué es lo que quieres contar, solo una cosa a la vez, y apegarte a ese plan. Puede ser una novela de 500 páginas o un cuento de 5, el secreto está en hacer una cosa a la vez.

      Un abrazo.

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